Situación. Plaza del Triunfo. 

Barrio. Barrio de la Catedral.

Cronología. 1765-1781

Descripción. La plaza del triunfo representa el corazón de la urbe medieval, encontrando en este ejemplo uno de los numerosos triunfos levantados en la ciudad al Arcangel San Rafael, custodio de la ciudad de Córdoba.

Realizado por el escultor Miguel Verdiguier entre 1765 y 1781, el triunfo centraliza el mirador levantado en el siglo XVII sobre el solar que acogiera hasta entonces al hospital de los Ahogados.

Este espacio se presenta como un oasis abierto en el centro de la monumentalizad colosal que ofrecen el Seminario de San Pelagio, El Palacio Episcopal y por supuesto , la Mezquita Catedral de Córdoba.

El cabildo encargó de su construcción a sus diputados Juan Antonio del Rosal, arcediano de Castro, y al racionero Diego Manrique de Aguayo, quienes el 20 de mayo de 1736 escribieron a Juan de Escalera y Mellado, residente en Roma, para que encargase el diseño a uno de los mejores arquitectos que hubiese allí. Recibido poco después el proyecto, fue desechado por no ser del agrado del cabildo. Se encargó otro a Domingo Esgroijs, pintor de cámara, y Simón Martínez, escultor al servicio del rey de Cerdeña, quienes diseñaron un nuevo monumento que fue aprobado por el cabildo el 26 de marzo de 1738 y ordenó el inicio de la construcción, pero la muerte de los diputados elegidos para este fin hizo que todo quedase en la excavación de los cimientos.

En 1756 llegó al obispado de Córdoba Martín de Barcia, que con el tiempo cobró gran devoción a San Rafael, por lo que el 23 de febrero de 1765 hizo saber al cabildo su intención de emprender de nuevo la construcción del monumento, comenzando los trabajos el 28 de abril del mismo año.

Se eligió para edificar el monumento el lugar donde en el siglo XIII se hallaba un hospital edificado por el obispo Pascual. En la excavación de los cimientos se encontró la tapa del sepulcro de dicho obispo, con la inscripción "Don Pascual, Obispo de Córdoba", por lo que se buscó la urna cineraria, que estaba sirviendo de fuente en el convento de San Agustín, para colocar ambas en la base del monumento.

Como director de la obra se nombró a Miguel Verdiguier que realizó ligeras modificaciones sobre el proyecto original.

El 22 de junio de 1771, cuando sólo quedaban por colocar algunos adornos e inscripciones, falleció el obispo Martín de Barcia y con su muerte se suspendieron los trabajos, no reanudándose hasta que el 29 de junio de 1779 se liberaron 6.000 pesos para la terminación del monumento, lo que sucedió en 1781.

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